Mostrando las entradas con la etiqueta kamisama. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta kamisama. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de diciembre de 2012

Ya salió el segundo número de LA VOZ DEL CAPITALISTA VEGETARIANO

Embargado por la infinita emoción que corresponde, anuncio que ha salido a las calles nuevamente la gloriosa VOZ DEL CAPITALISTA VEGETARIANO. Vaticinando futuros parejos e iridiscentes. Diseñado enteramente por la conejita Kami Velvet, la complicidad de Boni and Clay. Y los amigables auspicios de Estudios Pixélika, Koca Kinto Restobar, Restaurant Vegetariano y Tienda Naturista Bio Leben, Sala de Yoga Daleth y Calzados y Carteras Biouxon.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Rizoma. Regla número 6

Espero que lo estés haciendo fantástico porque en mi próxima vida quiero volver a ser tú. Sí, tú.

Improvisación de personal pentálogo

1 sé que estoy equivocado, pero mi error me hace feliz.

Todos estamos equivocados, el error es pensar que es posible tener la razón.

2 cada instante lo estoy muriendo, jamás volverá.

Se que cualquier cosa que diga será una farsa, una ficción, una distorsión imposible de entender y de comunicar de eso que está allá afuera en estado de perfecto silencio, pero si de hay algo que estoy totalmente seguro es que este instante ya ha sido tirado al olvido, a la muerte y nunca jamás volveré a tener la oportunidad de vivirlo de nuevo. Y sin embargo un nuevo instante llega como un regalo caído del cielo a cada instante.

3 el universo es, ha sido y será eternamente perfecto.

Siempre ha estado en perfecto estado de equilibrio y armonía. Todos estamos teniendo nuestro merecido instante tras instante, simultánea y sincronizadamente. Es gracias a uno y por culpa de uno que se habitan las propias circunstancias, producto de decisiones muchas veces inconscientes.

4 todo el mundo siempre hace lo que quiere.

Libre albedrío que le dicen.

5 absolutamente todo es un solo organismo.

Igual de estúpida sería una sola célula de nuestro cuerpo, un átomo o un fotón atravesando el planeta pensando que está solo, excluido o desconectado de lo demás, sobre todo de sus circunstancias. El solo pensamiento de la atomicidad es una perversión. Todo organismo es una masa de pequeños organismos comunes organizados y pertenece a una masa mayor de organismos comunes organizados.

sábado, 18 de febrero de 2012

A dormir schizocynix


traspapelando sueños
atravesando puertas insoportablemente absurdas
una risa truena como flashes de colores en la noche reflejados en los dientes
sus carcajadas parecen ser la mía
el sueño y el olvido
dormir, despertar, dormir, despertar
no estoy loco, pero ya no sé dónde estoy

martes, 7 de febrero de 2012

Justamente

la idea de lo inesperado es que suceda cuando menos te lo esperas, cuando más duele, cuando entra por sorpresa en nuestra cómoda esfera y revienta manchando las paredes de sangre.
Esperemos lo inesperado que viene a carcajadas, desde una broma borracha de quince años que no sabe cómo perder la virginidad hasta que el dueño del mundo presione el botón de abortar y nos tire envueltos en papel higiénico por el desagüe del water en una habitación de hotel.
Justamente lo inesperado había sido lo que había estado esperando todo este tiempo, qué agradable sorpresa veo a la muerte regresar a mí.
Salgo del infierno, de ese lugar en el que sabes que no existe un solo lugar en el universo donde te puedas sentir bien.
Abro los brazos, sonrío como ella, empuñando la guadaña.
Qué bueno es saber que todo lo que puedes saber en un determinado momento es falso. Que realmente ni yo ni nadie sabe nada con certeza. Que los pensamientos son útiles o no lo son. Mi mente en un balde con agua en el congelador bota burbujas.
¡ESPEREN LO INESPERADO!

miércoles, 16 de febrero de 2011

La entrada Nº 400

Y bueno, he estado inflando mis globos de carnavales estos días y los he dejado congelando en el freezer de la refri. Hoy me he sentido con ganas de asomarme por la azotea a ver qué pasa, mientras los rayos ultravioletas me arrancan trozos de alma por todos lados y como un marciano de lúcuma y he visto la hermosa putrefacción de una paloma de plumas sangrientas en la pista, una vez más.

Quisiera comprender todo de algún modo metódico, ya sea por fases o por lo menos por fragmentos complementarios chocolateados por la subjetividad esquizo que no quita el pie del acelerador.

Hasta hace unas horas tenía varias cosas que contar, pero el hambre vespertina me ha retraído en las ganas de leer el cross over de DC del año pasado, Blackest Night o dejar correr algunos capítulos de Naruto antes de quedar dormido.

De todos modos dejo este texto inconcluso para mañana acompañarlo con unas fotos que tomé el día del cual se hace referencia:

Conversaba con Kowalski, que luego me diría que pertenece a Pastizal, sobre escribir unas reseñas para algunos discos que en estos años ha sacado La Casa Ida pues algo en mi forma de escribir le había gustado, lo cual me llamó la atención y probablemente lamió mi ego. Sonrojado ni siquiera pregunté qué es lo que había leído y complacido acepté a cambio de unas fechas para mi grupo en los eventos que organizaran. Claro que al resto de la banda la idea no los sedujo en lo más mínimo. Y después de recordar que dan clases de edición de audio y video y toda la nota experimental mi interés se fue por esa rama. Del mismo modo, me invitó a que los visite el miércoles y conversemos junto a unos españoles de un colectivo que se presentaría el viernes. Qué bien, pensé, voy a conocer a gente nueva, me dije, sin pensar que conocería a unos terroristas del arte urbano o artistas del terror en la urbe o la ubre del rateo roto.

El miércoles fui con una gatita al tercer piso del edificio en Colmena al costado del cine Paris, donde está ubicada LCI y donde habíamos quedado en aventurarnos un fin de semana de este veranito y conocimos a Álvaro Pastor y a Kowalski que estaban con una chica de cabello rosado y un chico alto de polo rojo. Lo primero que pensé fue lo que ocupa mi mente estos días. ¿Qué va a ser de la Miguel’s Band? JC ya no quiere tocar con Marco y Marco tiene las canciones que ha venido editando desde hace meses con Marco Sanz, productor musical de Charly García, según dice entre las muchas cosas que dice y que nadie cree y que yo quiero creer, como creo en casi cualquier cosa que mi corazón absolutamente escéptico quiera creer, como por ejemplo un Dios que ha creado un mundo eternamente conveniente. Problema que podría solucionar editando yo mismo las canciones.

Al día siguiente, claro, una gatita se presentó a un puesto de trabajo que no le gustaba y nos comenzamos a tratar mal así que terminé en Galerías, pero Mukc y el Mono estaban con su jefe así que les conté lo del viernes y que habíamos conocido a unos españoles que hacían terrorismo urbano como el que hubiésemos querido hacer hace 3 años y nunca hicimos sino que solo nos quedamos a dormir drogados en la fosa de skates conversando ojetismos y gastando una lata de spray y un griffin robado de un Metro al paso.

Lola había visto en Madrid los ojos de Aphex Twin pasando a su lado dilatarse hasta volverse totalmente negros luego de que pinchara en un lugar lleno de gente entre la que caminaba para irse a su casa. ¿No podías tirarlo al suelo para darle un abrazo?, pensé pero “No podías meterle cabe”, fue lo que dije. Imposible, dijo ella.

En la espera de una cámara, Ceci Punk me pidió que compre una extensión de forma que todos los elementos de su pc tuviesen una fuente eléctrica. Anotó el número de RUC, la dirección y el nombre comercial de una de las empresas en un papel y me pidió que regresara con una factura, para que le devuelvan el dinero gastado. Preguntando caminé bajo la inclemencia del sol y lo compré a cuatro soles varias cuadras más allá. “Solo damos factura cuando la compra es mayor a cinco soles”. Cuando volví a cruzar el parque me quedé viendo el circuito de karts donde los niños se chocaban, unos manejando otros abrazando del cuello al conductor, lloraban los más pequeños con miedo a caerse y concentrados los más.

“Señor, para subirme a los carritos pe”, me dijo un niño que tenía una cajita de frunas. Bueno, pero chócalos a todos hasta que se volteen, está bien. Voy a llamar a mi hermanita para que suba conmigo. “Gracias señor”, me dijo su mamá. Y me quedé viendo el circuito, añorando una infancia en la que pudiese hacer eso todo el día. Qué le diría a Punk cuando al regresar viese su vuelto mermado y ninguna factura para sustentar su gasto. Que en el camino me compré un heladito.

El tema aquí es la cooperación en contraposición a la competencia, nuevamente la eterna rivalidad entre Darwin y Lamarck. Entre el materialismo y el espiritualismo. Entre la unidad y la lucha entre las partes, entre la reconciliación y la enemistad con el enemigo o Satán como se le dice en arameo.

En la oficina ya no me hablo con nadie. Mejor. Un jardín de arena. Silencio.

lunes, 5 de julio de 2010

Y en general

Cosas generales debería ser una sección del periódico, donde un reconocido comentarista de surf o ajedrez hable de lo que piensa acerca del derrame de petróleo o un arqueólogo como el pata que conocí el sábado, David Algo, escriba acerca de Warren Ellis y 1492, el año en que la esfera mundial se hizo global. ¿En qué género se puede escribir de generalidades? Pues en el género periodístico, hijo. Sé conciso, preciso y relevante. No te explayes ni ofrezcas información irrelevante. Hoy no quiero participar ni quiero tomar una posición.

El marco se cae del clavo, rebota, luego se va de frente contra el suelo y la maravilla queda desnuda en la pared, como una medusa que abre sus pétalos, caracol que lentamente extiende sus ojos sobre los ojos de Rafnor Prasmiak y un documental sobre las pesadillas, pero es imposible que el pánico, a menos que con vino y una gaita o una flauta o un portaaviones visto como un instrumento musical por Russoló.

Todo pierde sentido, si mi gatita no me ronda y me dice que me quiere. Todo es instrascendente y falto de gracia; incluso sentarme en el baño a leer cosas de Palahniuk como:
"Es muy duro olvidar el dolor, pero es más duro todavía recordar la dulzura" o "La felicidad no nos deja cicatrices. Apenas nada aprendemos de la paz"; no me conmueven en lo absoluto.

Hoy en algunos momentos del día me sentí tan inspirado que pensé que no me sería necesario pensar en nada especial. Así que en general esto era lo que tenía en la cabeza en estos minutos antes de dormir y seguir soñando. (Acá van los clichés de Calderón de la Barca, qué duerman bien).

domingo, 13 de junio de 2010

El domingo del tercer fin de semana en el que se enojó porque no salimos

Minutos antes de salir hacia su casa, realmente sin pensar en casi nada, me siento a escribir esto. Hay un loco que toma desayuno conmigo y se masturba en la calle. La primera vez que lo vi le dije: hola Diógenes, el perro. Estaba leyendo el periódico, lo del premio Princesa de Asturias a Zygmunt y al otro tróglodo socióloco, que leía de vez en cuando, cuando trabajaba en la librería, qué sé yo, era algo sobre la modernidad, en fin. El tema acá es el amor líquido, que ahora la gente tiene más relaciones por minuto que nunca, el Dr. Antonio me llamó para hacer un cambio de último minuto en la imprenta, pero ni el jefe de preprensa se asoma un domingo por su centro laboral, y nadie quiere comprometerse en proyectos amorosos de largo plazo ni en jornadas amatorias de duradera envergadura mientras en el departamento del costado, el hotel estaba bonito, estaban escuchando radio felicidad: una canción de esas de Nino Bravo o Nino Sexto.

Desperté en el sofá de su casa bajo un edredón, lo siguiente que recuerdo es que ya no se me podía parar así que volvimos a salir a la avenida y era ya más del mediodía. Dormir a su lado es morir en la felicidad absoluta.

Ese sonido vintage me destruyó, la letra no me importa, la música de esa canción y los coros son adorables, amor amor amor. Llegaré un poco tarde a su casa, con los sánguches fríos seguramente y veremos Pecker abrazados y me siento el hombre más afortunado del planeta. ¿Oe rata, esa pela no tratará sobre pequetrón, no?

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Kuleka's choice

Un día fuimos a una fiesta. Hicimos el ron, habían flacas con ganas de sexo. Pero estaba con mi novia, buscando los rincones lejos de los cuerpos que se mueven “bailando, fumando, tomando, hablando estupideces” y estaba el baño y la cola para entrar al baño, pero como nosotros éramos los únicos dos con apariencia de uno, entramos juntos qué más da, pero nos dijeron que lo hagamos quickly, así que se la di, gritó un poco, luego nos lavamos. Encontramos una cajetilla de cigarros en la ducha y nos la llevamos. Salimos con los anteojos oscuros y el cigarro, cada uno, con cara de aquí no ha pasado nada mientras todos se reían y adrenalina, yo también quiero hacer eso, ¿quién me acompaña? Y miradas sin rebote. Flacas rosquetas de mierda. Yo un poco aburrido, era su fiesta y no conocía a nadie, lo cual me motivó a hacer un poco de escándalo, los viejos gritos y jolgorio después de cada perorata del dueño de casa, un tío de treintaicuarenta años profesor de todos los mocosos que se habían juntado en su depa a celebrar el fin de ciclo del curso de fotografía con música de estudio 92: una mierda. Patear algunas sillas y meternos a empellones tras puertas cerradas, hablar con chiquillas ardidas de 19 de sexo, que es en lo único que piensan y yo también. Y mi flaca con el viejo: ya no tomes más, cállate, vete, ya me voy, ay te odio, ¿por qué te comportas de esa forma? Madura, pareces un niño, ay. Y yo, pero estoy ebrio, estoy en mi deber de hacer todas estas cosas con toda esta gente que me llega al pincho, por aburridos astalkulo. Si no hay violencia, ni pogo ni gente orinando en la paredes y vomintando en la escalera, no hay fiesta, me largo.
–No pues, son mis amigos, tienes que comportarte.
Le agarro las tetas.
–No, suéltame. Me lleva de la mano a otro sitio a medio construir sin luces, sin ventanas, solo unos enormes huecos cuadrados al vacío. Me emociono, me gusta ensuciarme mientras tiramos. La voy a desnudar. No se deja.
–¿Qué te pasa ah? ¿Qué tienes? –Su carita de agobio está alumbrada por la luna.
–Vámonos de aquí amorcito, ya fue, ya estamos bien ebrios. Ganas de caminar por el vano de la ventana sin cristal y ella, bájate pues, te vas a caer, no quiero que te caigas.
–Te amo cariñito, ¿ya vamos? –mi sonrisa pánica la convence. Entraremos nos despediremos de todos y nos vamos al hotel.
–Media hora más.
–¿Qué, media hora más? Todo el ron va a subir a mi cerebro y entonces no me responsabilizaré de lo que haga y tus amigos me echarán. Entonces hago las cosas que tengo que hacer para que ella me saque de ahí, mientras el resto dice cosas y se ríe y el dueño de la casa se lleva una mano a la frente.
Pero hacer roche, es parte de nuestra cultura y yo soy antes que todo una persona culta.

Chairlift - "Evident Utensil" Music Video from Data Mosher on Vimeo.

miércoles, 4 de noviembre de 2009



Cuando los esquizocínicos entraron al cuarto del hotel donde el PV fue visto por última vez paseando su enorme cabeza de noche esférica bajo el mar, encontraron entre el catre y el colchón un papel manchado de semen, atravesado por una aguja que todavía contenía gotas azules del secreto gel Blubber en la punta:

"Cómo volver a tener pulmones y escapar del Karakórum

Sale a las pistas a oler un poco de miedo mientras caga y deja una estela de mierda ardiendo a caucho detrás suyo. Si pudiese explotar y comerse nuevamente sus vísceras para luego vomitarlas y hacerlo como un Vaisnava creador interminable de universos aspirados y exhalados con su respiración angustiada y enferma, lo haría sin réplicas; casi como un empleado burocrático sin mesa ni silla donde sentarse que tiene que pedir prestada una computadora que daría lo que sea por reventar en la cabeza de su jefa después de arrancarle a mordiscos furiosos por lo menos un par de dientes frontales con un puntapié y un amable “buenas días”.

Cagar, dejar la mierda atrás y el viento, vivito y coleando hermano de la luna, arrancando los cabellos mientras cabalgan, gemidos al amanecer de la era atómica que solamente destruyeron Nagashima e Hirosaki un par de cientos de millones de ponjas hablando al mismo tiempo en mi cerebro que se dio cuenta que la sabiduría está debajo del guijarro que pateé el día que me echaron por primera vez de la chamba y quise comprar armas, unos cuantos cientos de miles de muertos y el desgarro, corte y sangre ayayay. Anestesiada insensibilidad total del brontosaurio no contento con su cuello tirado en el suelo de cuarto, la mochila y la cosa rota adentro tirados en cualquier parte como una bolsa de suero, de papas fritas de hotel y huesos. Puta madre, cortes en el grano y sangre en el espejo, pus corriendo como un río de maquillaje intravenoso. Espejo rotos en el suelo. Un par de ojo, multiplicados en fragmento. Me hice mil, luego nadie, luego uno y luego medio, cuarto, décimo, milanésima atómica en la nube rosa, que soy flotando entre el otros cuerpos en deriva que soy.



De bronce, ¿no? Está armada en su defensa, bastión impenetrable, pero blando y porosita. Dulce placer manjarioso de la lengua que la busca bífida, ardiente del deseo que lo mantiene aterido e insecto prehistórico a la vida, esa mierda nutricia, caldo de cultivo de locuras. Volcán erupción de. Abre los ojos, puta madre se me va el efecto (poco a poco vuelva la sensación de ser como Automatic Kafka), qué dure un poco más. Que venga y abra la puerta y me vuelva a decir sí quiere estar conmigo, que quiere pasar la noche acá, qué tengo frío en los pies y todo es tan simple, tan complicado. Es tonto sentirme así. No me quiere ver. Ya fue, hay mil esturnios globulares dónde distraer mi pirámide pútrida y babeante. La geometría, quiero comer cerebros y escupirlos. Nada puede detenerme en esta búsqueda de la belleza para aniquilarla. Dejar el mundo vacío, como ella me dejó a mí, agitando las estrellas haciéndolas sonar como un palo de lluvia, volando lejos y roja. Luz de moto de Tetsuo en Akira de Katsuhiro Otomo. Ella queda como estela, luz que no se apaga y deja la mancha, polvo de carbono asesino detrás del avión en que se fue su nave bella, blanda, rica. ¿Total, me vas a matar o no? Me llegas al pincho, no me vas a buscar, no me vas a sacar de acá, no me vas a llevar al cielo nor infernum, nor nothing? Amor, he estado leyendo comics y pensando en ti. En la tele todavía sigue la propaganda de Coggorno y la liberación de las masas pollas. Masas de pollas buscando las pollas y frotarse unas dentro de otras y luego la inseminación artificial y la impotencia sangrienta, ahora una de Kotex y la aguja que suelta el chorro azul de mierda que desearía tener una tarde clavada en el brazo y ver mi sangre convertirse en gel de blubber que un mocoso se eche en el pelo para seducir a una putita de mierda del montón. Soy inmortal, soy la última cagada en la evolución físico-matemática del espíritu humano y estoy viendo tele, déjenme en paz. Estoy cuadrado geométricamente en el punto de no retorno de un viaje pendejo a través de mi propia mente bailando demente en el salón de espejos locos con Burroughs hablando acerca del olor a calzoncillos rancios. Y ella dónde se estará dejando manosear y qué máquina estará utilizando para ello. Comprar un arma o sacarla de esas máquinas con luces y música 8bit con una de esas garras que tienes que dejar caer apretando un botón y moviendo una palanca enferma, pagar a una máquina asesina para que lo haga, convertirme en una máquina suicida para despertar en un planeta sanitario al lado de mamá palmera y papá elefante y una pipa inventada por Magritte que no sé qué cosa es.



Me gusta el pique que te metes para cruzar la pista. Estirarme como una serpiente que se muere por morder una pierna envuelta en sexuales harapos rotos, colmillos que se estiran venosos centímetros sedicientes, muertos de hambre y desesperación por esa carne inocente y fresca colgando del techo, goteando el jugo hemoplasmático, el hierro, el oxígeno rojo, tú sabes, esas cosas. Las comas, como me llegan al pincho. The same hunger, just changing its bare skin. Sedicientes, sedientos, locos estamos, amour fou.

Somos dualidad cósmica; su voluntad, el divino capricho de un ave de fuego que entra y sale de mi mundo cuando quiere como un salvavidas salvaje que no me saca de las profundidades del mar, pero que me alimenta cada cierto tiempo con oxígeno a besos, que desaparece dejándome solo para que vea lo horrible que soy y piense en los motivos por los que se fue, por los que se va aunque siga ahí, una y otra vez. No querrá salir herida, no querrá que la cautive, la atrape, la aprese; sino solo que la busque demente por el tiempo y el espacio en la enredadera verde que cuelga bajo las ventanas de las señoritas en espera de oscuras golondrinas y crestas colgadas como testículos rasurados de sus bocas babeantes y que sueñe despierto con sus plumas de colores de serpiente de río de selva de frondosidad, ricura. Mujer serpiente que inflama mi deseo y hace feliz de estar con vida para poder volver a encontrarla. Volver a verla es lo único que quiero hacer desde que me despierto y lo demás no lo recuerdo, acá venía la parte del Dr. Sleepless. Bueno es todo lo que hago por estar a su lado todo el tiempo, todo lo demás es mi personal Satan. Aunque me duela saber que sus alas partirán as angels should, que la gente se despide antes de desaparecer, es una mierda. Como la metástasis, luego la morfina, luego no más morfina que no quiero morir loca y no poderle decir “adiós, te voy a extrañar”, puta madre. Una felicidad interminable. Piso un buzón de esos que hay frente a cada casa y a veces agrupados en la vereda por donde paso para hacerlas sonar como matraca con la bicicleta y hacer que a la señora se le caiga la bolsa del pan o que a la empleada del hogar se le salga la sayonara. Un motor se enciende, todo está oscuro, me exalto lleno de paranoia.

Tenía fiebre,
volaba en llamas que escupían fuego cuando estaban vivas.



Y jamás sabré dónde se pierde ni qué maravillas prefiere antes que quedarse conmigo. Llega y canta una mañana para que el mañana pueda existir. Llega y canta mi nombre para darme cuenta que soy real y que lato y eso, amor, tú sabes. No importa cuánto me hayan querido convencer de lo contrario, canta mi nombre con sus mil voces polimorfas y deimoformes tan hermosas y aterradoras y yo por un instante me siento heroico, a punto de ser joven, sábado y ebrio en oruga de primavera, capaz de lo que sea porque sus ojos me han vuelto a recordar y pienso que así ha sido siempre y seguirá siendo toda la eternidad. La veo y no siento miedo, sino placer,

Los calaveras ya estamos muertos flotando en los océanos de incorpóreos y sus tentáculos, qué más da. Los grandes invisibles me la pueden chupar toda con su único ojo, ¿qué hicieron por mí? El aburrido mundo plano se volvió esférico, aparecí en sitios donde siempre hube estado, ¿y? El dinero, el hambre me tienen dominado; amor, no quisiera salir de la cama lo juro ni siquiera para bajar a la fiesta mucho menos para drogarme entre los ochocientos mil cuatrocientos rostros grises y en espera de trabajo, de mundo, de noticias y de salvación que me desgarran. Automatic Kafka es otra cosa, él solo quiere saber qué es ser humano, es como tú; yo quiero otra cosa, cualquier otra cosa. Everything is ok.

y si tuviese algún miedo ese sería el de estarme engañando y que ella algún día se fuese sin volver, si no lo ha hecho ya, incluso ahora mientras la veo con la lengua y penetro, pero ella ha vuelto y nos tomamos un té y no puedo dejar de querer morderle el pico y perderme entre sus plumas rojas como infinitas pulgas que la muerden para succionarle la leche y quedarme a sus pies mirando su vagina mojada mientras me masturbo y ella fuma un cigarro y hablamos de lo rápido que transcurren los domingos y todas las palabras de amor balbuceadas bajo el agua de la tina se hacen una, mil milanésimas de segundo multiplicadas por dos."

CRC le devuelve a su hermano la misma mirada de pozo de piedra negra en el desierto, “hemos llegado demasiado tarde”. Tendremos que llevarle este papel a KWD3. Él sabrá dónde podremos encontrar a PV y saber la verdad: quién le dictó este manual de instrucciones y desde dónde.

martes, 20 de octubre de 2009

Feliz Cumpleaños!!!



El pequeño vagabundo tenía una pecera llena de agua negra alrededor de la cabeza; bueno, como la que nubla los sentidos de la gente común y corriente todo el tiempo, al fin y al cabo; pero él no lo sabía. Adentro, además de su putrefacto cerebro drogado, nadaban los peces fosforescentes sin hacer nada, solo brillar en la oscuridad como resaltadores faber castell, abriendo y cerrando la boca como un montón de párpados inútiles. Esta escafandra de lunas polarizadas no le permitía ver nada más allá, entonces se golpeaba con todo lo que se atravesaba en su camino. Se chocaba con los árboles, los caracoles, las cometas que no volaban, las chicas con pantalonetas y perritos de menos de 30 centímentros que salían a correr a los parques en las mañanas, las cacofonías y los lentos autos que habitaban su planeta enfermo, lleno de personas desconectadas e invisibles. Nadie conocía el verdadero rostro del pequeño vagabundo, pero a nadie le importaba, así que ése no era el problema. Cuando esperaba su turno en el banco, los otros esperantes solo lo miraban un ratito y sus cerebros decían: “ah, es una cabeza negra con manchas de colores”, y al instante lo olvidaban, como todas las demás cosas olvidadas por otras nuevas y sorprendentes que suceden a cada rato, como seguramente quien lea esto lo olvidará pasado mañana o como aquel otro que, luego de leer el blog de Dios, lo olvidará y se ocupará de sus propios asuntos y oirá a sus propias voces y mirará sus propios peces fosforescentes.

Iba y venía a donde las voces le decían que fuera. Los peces, que eran lo único que podía ver, cambiaban de color y le decían cosas como: “oi, mira bien, oi sonso, que estamos hartos de los zamaqueos, los estunkeos, los crasheos y los rasheos que le metes a tu casco, oi sonso”; de la misma forma como los semáforos hablan con el espíritu de cada automóvil en medio del tránsito. El pequeño vagabundo era medianamente feliz en medio de esa confusión, porque a veces los peces estaban alegres y jugaban con su nariz o con sus ojos y le decían cosas como: qué bonita nariz, qué bonitos ojos, y el resto de engaños que suelen usar los enamorados para alcanzar el sexo de su presa. Y el pequeño vagabundo lo aceptaba pues al fin y al cabo eran peces y los peces son totalmente inofensivos y además así como a todo el mundo al pequeño vago le gustaba que los peces hablaran tan bien de su nariz y de sus ojos porque nunca los había visto. Pero eran suyos, como suyo era el dolor diario del roce con el mundo, y escuchar a alguien hablar tan bien de algo suyo le devolvía la voluntad de seguir viviendo. Al fin y al cabo era su vida, y, le gustara o no, tenía que vivirla día tras día en las mismas condiciones, esperando a que los peces lo edulcoren o lo regañen de acuerdo a las circunstancias y los caprichos piscianos. Cada vez que los habitantes de la pecera que envolvía su cabeza sufrían los continuos accidentes acaecidos, les pedía perdón a pesar que no sabía bien cómo no volverlo a hacer. El pequeño v. era una wevonazo, así que zamaq, stunk, crash y rash, todo el tiempo. Y dentro de la pecera manteniendo el ecosistema con vida como una bomba de oxígeno, su cerebro le decía al Pequeño Vagabundo, como un anciano lleno de sabiduría oriental con una delicada y armoniosa voz:

Oi
bestia inmunda de mierda,
puedes hacerle caso alguna vez
a alguien en tu puta vida.
¿No te están diciendo
que dejes de estar golpeando
esta cosa que llevas
alrededor de la cabeza?
que nos haces daño a
todos.

Y al decir “todos” su cerebro se miraba las descalzas puntas de los pies y se daba media vuelta lleno de senil incomprensión. El pequeño v. no podía comprender. ¿Cómo puedo ser normal y dejar que todo a mi alrededor funcione? si siempre lo estoy echando todo a perder, chocándome con las cosas y destruyéndolo todo a mi alrededor y dentro y fuera de mí. No lo entiendo. Ni siquiera sé dónde estoy ni para qué sirvo o qué hago aquí perdiendo el tiempo tan tontamente.

Entonces el pequeño vagabundo se tiraba al suelo y se ponía a llorar, a ver si algún día dejaba de ser el maldito y bastardo idiota que había sido desde que nació. Y sus lágrimas, además de asesinar algunos peces que no soportaban la sal marítima de sus ojos, clareaban un poco el agua, de modo que después de varias semanas de estar tirado en el mundo llorando, como un soldado norteamericano al que le han puesto una bolsa de yute en la cabeza para escuchar voces árabes que le hablan como máquinas vivientes a las cámaras de vídeo, despertó, abrió los ojos y vio por pedazos ese mundo que allá afuera rebozaba de vida y de cosas increíbles que nunca antes había visto como las nubes, las ballenas, los globos aerostáticos, los dientes de león, la tele y esas cosas de las que los peces fosforescentes nunca le habían hablado. Aunque por ese entonces el pequeño vagabundo no había logrado todavía leer a Borges porque le era técnicamente imposible leer esos incómodos libros de páginas que se escribían en ese tiempo y de los que nada sabía, conoció a través del lenguaje para sordomudos a Caperucito, un broder que le dijo: hey tío si quieres salir simplemente sales y ya. Y aunque el pequeño vagabundo no entendió bien lo que Caperucito quiso decirle con todo ese cuento de lo de la abuelita y el lobo, concluyó que ese chico que vestía una tela encima de la chimba debía ser, necesariamente, un buen tipo. Al menos alguien del mundo exterior ya le había hecho el habla, sentía que estaba progresando y que muy pronto ya nadie le increparía nada y podría ver el fútbol, ir al cine, hablar acerca del clima y qué sé yo, tantas cosas, en fin… ser una persona común corriente.

El pequeño vagabundo dejó de escuchar a los peces por un tiempo, en parte porque estaban muertos, pero principalmente porque los había olvidado por completo sin saber que éstos habían pasado a mejor vida debido a la salitrosidad de su llanto.

Como dije anteriormente, no murieron de la noche a la mañana. La conspiración suicida había sido un éxito. Pronto liberarían al pequeño vagabundo del terrible encierro cósmico que sufría, desde que las bestias satánicas le habían envuelto la cabeza con esa maquinaria de vidrio. Los peces aparecieron por generación espontánea, de la misma forma como crecen los ratones dentro de una bolsa sellada herméticamente llena de ropa sucia, pero ahora que estaban muertos y que había dejado de llorar, la oscuridad volvió crecer, como crece el verdor alrededor de un río, dentro del recipiente en el que estaban alojados el tequeño v y su cerebro.

A pesar que sus cuerpos habían dejado de brillar y se hundieron al fondo del acuario, causándole un escozor insoportable en el cuello, sus consejos quedaron guardados en el corazón del p. vagabund como estrellas de colores fosforescentes en medio de la acuosidad de sus percepciones. Ahora todos sus empeños estaban volcados en lograr salir de esa esfera que durante toda su vida lo había tenido ahí en medio del sofá, del hiriente vacío horizontal de su cama mirando al techo, rodeado del eco de voces cruzadas que todo el tiempo lo mortificaban con tareas pendientes y misiones cósmicas bajo el polvo del desierto, ecos de voces sin origen que definitivamente quería destruir y olvidar, apagar, dejar que se perdieran en un horizonte sin fin y ni un objeto donde rebotar. El eco debía terminar. Poco a poco fue sumergiéndose nuevamente en una total y abrumadora oscuridad, esta vez ya sin los peces que, aunque sin gracia, le daban un aire navideño a ese aterrador abismo que lo separaba de la realidad y los chispazos fosforescentes que todavía esparkleaban su corazón nostálgico cada vez que recordaba los buenos momentos con ellos ahí en su espectral danza submarina a escasos centímetros de su nariz, se fueron apagando uno a uno pues la rutina automática y el tedio uniformado lo habían deprimido, creo que como a todos, ¿no? Así que el p.V. estuvo ahí, viviendo un poco sin ninguna ilusión ni deseo ni ganas de nada.

En un principio pensé que si me olvidaba de ellas, las voces desaparecerían de la misma forma como desaparecieron los peces de colores brillantes. Pero por más que lo intento ellas vuelven a chillar: que pásame la sal, que ya es hora de que te levantes de esa cama y la tiendas de una vez por todas, que cuelgues el teléfono, que tienes que hacer algo trascendente con tu vida y para eso tienes que conectarte con tu espíritu a través de la oración o la meditación, que no estás hablando con nadie, que mires para los dos lados antes de cruzar la pista, que utilices por lo menos unas cincuenta mil palabras distintas para pensar antes de morirte, que no salgas a la calle con piyama, ahhhh las odio, no las soporto, todo el tiempo diciéndome qué debo y qué no debo hacer. Solo quisiera que esta oscuridad se convirtiera en silencio total para poder finalmente descansar de esto. Todo lo que siempre he necesitado aparece dentro de mi esfera y de esa forma sobrevivo y esto no se acaba nunca. Pero las voces, ¿cómo puedo callar a estas voces que no me dejan simplemente irme al infierno en línea recta?

Así que el peque vag quería mantener del otro lado de la línea a las voces, pero era imposible, porque éstas no se cansaban de estar cantando y berreando todo el día mandatos y descripciones absurdas y ruidosas acerca de lo sucedido con Mishima, Kawabata y George Reeves.

De pronto un día su cerebro le dijo: “Eh, mira loco, en realidad mmm, bueno esas voces son resonancias remezcladas de todas tus experiencias pasadas, que tengo que enviarte para que reacciones como es debido y cumplas con tu destino; así que bueno, no es tanto mi culpa como debes creer (esas voces no son mías, son tuyas), sino que así funciona la naturaleza. Y pucha cholito, sé que todo este tiempo no te he tratado como es debido pero ya estás grande y creo que te lo tenía que decir tarde o temprano. Los mitos dicen que llegará alguien a salvarte de ti mismo, loco, ten fe. Ya llegará”.

Sé que las voces quieren suicidarme y seguramente tarde o temprano lo logren. Pero mientras aquella ave roja brille a lo lejos, no puedo morir. Y no sé si es porque ella no me dejará hacerlo o yo no puedo darme el lujo de acabar con mi existencia tan prontamente e irme al infierno así, sin invitación ni nada, sin haber sido llamado, sin saber si soy o no el elegido por ella.

L’ave roja apareció una primavera. Desde ese día no pudo olvidarla. Era como una pluma entre sus manos o un rayo láser perforando sus retinas, un pez más grande que la pecera, con un pico silencioso, y no una trompa aburrida y resfriada, que hablaba de todo y al mismo tiempo no decía nada, que estaba cerca y a la vez lejos, tan dentro y fuera simultáneamente que no podía hacer otra cosa que contemplarla en el mismo silencio. “Si existe la magia en algún universo, es porque ella ha aparecido”, no dejaba de repetirse sin entender bien lo que quería decir esa frase compuesta subordinada. Todavía los domingos, después de almuerzo, la recuerda, como un simio que no puede olvidar el fuego o como un lobo ciego y viejo que no ha podido olvidar la luna para no dejar de aullar. Así que diseñó un plan para volver a verla.

La segunda vez que la vio fue gracias a su sorprendente astucia. La primera vez, nada, solo apareció ahí en silencio y él la vio en medio de la oscuridad sin saber si estaba dentro de las oscuras aguas amnióticas o allá afuera del castillo de cristal y del lenguaje bonito, en ese caótico e incomprensible mundo lleno de perritos y hot-dogs y buzones y edificios y cosas sin sentido. Pero así como un día ella apareció, ella volvió a irse. La misteriosa ave de fuego es así, se dijo. A veces está, otras no. Pero ¿podré hacer algo para que vuelva a aparecer? Y sin quererlo una voz se hizo suya. Una de las infinitas voces que hablaban acerca de noemas y amalabamientos, por una milésima de segundo dejó de hablar de cosas absurdas en ese tono monótono, aburrido y hostil que siempre quiso verlo muerto, para darle una idea, una ansiada respuesta monopalábrica: Llámala.

“Pero… cómo…”, se preguntó. Y mientras nuestro desesperado héroe se preguntaba cómo llamar a un pajarraco rojo que no sabemos exactamente cómo pudo ver un día de febrero en que le pedía consejo a su sabio y drogado cerebro para dejar de oír las voces que lo atormentaban; el reloj seguía marcando las mismas viejas doce horas una vez tras otra.

(Mañana la segunda parte y conclusión)

domingo, 4 de octubre de 2009

Solo para seguir encolerizábdro a mis anónimos lectrores

Aquí les va un nuevo poema que acabo de inventar con mis florilegios cautivantes:

Hoy nos despertó la llamada de tu vieja.
Cerraste la ventana y después te pusiste a cantar
1 2 ultramoquiento 1 2 ultrababieeeento woooo uuuu wooooo.
Me bañé y la habitación se lleno de vapor y te pajiaste.
Nos demoramos comprando los chicles y el agua.
No fuimos a la inauguración de Chota, ¿qué mal, no?
Queríamos unas chelas, pero no prendimos la tele.

Nada que aprender, nada que enseñar.
Los chicos creen que ya lo saben todo,
las chicas creen que ya lo hicieron todo y está bien.
Sólo queremos más dinero, cada día más.
Se cruzan, se quitan el sombrero
Buenas días!
Y dormir todo el día.

Soy tan especial y drogo y huevón. Suero y yema.
Como todos esos conchasusmadres. Queso paria colesterol.
En este mundo no sería feliz si no te tengoowooooo.
No sé qué voy a comer la próxima semana.
Me tomé mal las fotos tamaño pasaporte y en mi cuarto hay un paraguas que abro de vez en cuando. Tengo que devolver Mifune, Mr. Lonely y El árbol de la ciencia, pero ese antes lo tengo que terminar de leer y tb la máquina blanda que está en el baño desde antes que entrara a cagar todas las mañanas con la laptop, para leer comics.

Hoy hubo luna llena, ¿no fue ese el mejor poema de la noche, mi amor?

Soy más especial que Thom York y Michael Jackson juntos, porque soy el único genio que ha tenido a la divina providencia de su lado como para, en una vida como esta, vivir al lado de tan bella musa como es Kami, que me enseña el camino hacia las flores de los diez mil pétalos y los despertares más bonitos y ricos de la vida flotando en el polen.

Bueno, nos moriresmos por golosos de lujuria, mitad gatos, mitad serpientes entre pelos y hojas secas, despertares, pequeñas muertes, música sonando en todos los parlantes, botando el sonido del sol y los pájaros del amanecer. Lamida2 entre las lápidas. Ahora que estamos muertos ya no hay palabras para describir la terrible diversión. Son los cuatro jinetes conversando por celular y entrando a una página web, comentando en un blog. Eres nada.


No sé desde hace cuántos años no puedo dejar de cagarme de risa de absolutamente todo. No future, solo Kami. No soy especial, soy divino que es como especial pero suena mejor, como esas cajitas de tías que suenan como una pianola y tienen unas bailarinas dando vueltas sobre un espejo. Y tan rico que a veces me mordería para arrancarme un pedazo de carne también, pero felizmente para esas artes gastronómicas está mi novia, la simpar Kami, kami kami kami, Kamita.

Unj beso a tod@s, qué se diviertan!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Baba, drogas, pussys!


El placer es una ecuación que no pienso resolver.


"Esas palmas, coño!"


Acabábamos de tocar en la jato de beto con el chico unicornio y sonó maldito. Luego comimos unos ricos tallarines verdes mientras escuchábamos a pichuleitor tocando the trooper en la sala, por el cumple de la quinceañera. Mmm, sí, ya habíamos cantado el happy birthday. Así que cuando ya no había más que hacer salimos al parque para unos pitzburx y jc contó lo del godzilla ponja que se cacha al godzilla gringo. "Wevón lo hace mierda en australia".


Por los bredas, así...


Va a haber chela.

sábado, 12 de septiembre de 2009

A todos los que perdieron la cabeza pero como el fénix volverán (imantados por ella)



Mira amor, estoy durmiendo a tu lado y por lo tanto todavía no he despertado ni me he dado cuenta que mi cabeza rodará por los suelos, ni que así has matado a todo nuestro pueblo errabundo. Tal vez una mariposa te esté soñando, como yo te sueño, perra. Yo, el idiota que cada noche sueña contigo, mientras su cabeza se pudre en un rincón y al que no le importará despertar solo para volver a ver tu mirada sedienta y el cuchillo selenita clavado en el cuello de alguien más.

Antes que vuelva a salir la luna llena tú y yo volveremos a ser nada. Como se lo dije hace diez noches para darle tranquilidad. Tú nunca creíste esta patraña, te daba igual.

Tal vez sea yo como tú y en mi sueño te busco para matarte. Tal vez eso es lo que hago con todo lo que amo. Mi amor para lo único que sirve es para que al fin, algún día, encuentre la ilusión perfecta y me suicide y luego yo la suicide a ella.

O tal vez sea que me miento y que en mi sueño mis serpientes solo llegan hasta eso: mi propia cabeza observando con sorpresa su propia desmembración (naves espaciales abandonando un planeta en destruxión) en una habitación con gente que conozco y otros que no, representando la misma escena nocturna a la luz arcaica de una vela, una y otra vez y en algún lugar, detrás del chamán o detrás de Judith o detrás de mi propia cabeza esté la salida a un mundo normal, tal y como lo conocía hasta antes de entrar en esta habitación donde muero mientras duermo y todavía no despierto inmortalizado en tan distintos cuadros, habitaciones, capítulos, libros sagrados, fotografías, memorias, blogs y otras interfases.

Y todos seremos salvados por tu chucha magnética, elevados nuevamente desde el profundo olvido hacia la luz a reconocer las viejas formas modeladas por tus labios en nuestros cuerpos que como letras dicen, replican, exclaman, arrojan a todos los que pueden ver tu santo nombre.

Así muere Holofernes, el decapitado, aún.

Fragmentos pasajeros, como los de Ivan Thays, pero sin tiempo para refinados ejercicios de la vanidad, fragmentos furiosos, cansados, hartos y sexuales, masturbación de simio en una calle tailandesa vista en el youtube. Agonía en mute, Ray Loriga viajando en una combi, explosivos mal fabricados, incendio en Mesa Redonda, una y otra vez. Chica cualquiera gimiendo en un hostal cabalgando a su asesino, al padre de sus hijos y su desvirgador. Niño durmiendo boca abajo en la vereda porque ya no pasa nadie a quien obligar a comprarle caramelos, serenazgos necios botando a los mendigos de las calles, trashumantes distritales buscando otro parque donde dormir. Adolescentes ebrios y arrechos juntándose para cualquier cosa menos para satisfacer sus naturales impulsos, enfermedad, pus en el espejo, depresión, amargura, rabia, nuevos problemas que resolver en la pizarra.

Esto no es un rinoceronte bañado en mierda, es mierda bañada en un Dalí rinoceróntico experto en fenixología y en cómo reaparecer después de muerto en pantallas-ojos-sistemas-nerviosos explotando una mañana tranquila, neuronas que se juntan y arden como pólvora. Moneda falsa, diez mil veces más existencialista que Carmen Ollé. Me la ponen al frente y le disparo en la cabeza después de violarla. Artistas calatos cachando furiosos. Vualá, arte, gimoteos, dormir, como cada noche, cada uno en una interfase distinta.

-Lo veo muy bien señor.
La última vez que vino a preguntar por un libro de teatro, agitaba su bastón y el resto de su cuerpo haciendo muecas horribles y desesperantes, despedazando torres de libros a su paso, gritando hasta que cayó al suelo y lo levantamos y se fue sin decir gracias ni nada entre ruidos mudos y extremidades trémulas, tentáculos de medusa fuera del mar, cuerpo de malagua evaporándose sobre una roca. Tristeza que probablemente solo comprendía su degenerado sistema nervioso. Hoy debe haber tomado las pastillas, casi parece un ser humano.

-¿Y, qué planteas?
*q planetas?

sábado, 18 de julio de 2009

Me kamisamié un poco más de 28 horas del día

Este es el orden en que vi algunos de tus videos favoritos, kami:

Primero me puse a pensar en lo imposible que es mentirte:


Luego me puse a pensar en lo que me dijiste sobre las ganas de salir a chupar:


Luego me di cuenta de lo anarkowanker que es este video y dije: ala mieeeerdaaaa!!!!


Después me quedé horriblemente pegado viendo este video más indio!!!

Tenías razón kamisama, octopus project es maldito.
Pero no vale, eres kamisama!!!

Y finalmente me quedé pensando en las ganas que tiene todo el mundo de ya no salir e ir a todas partes con piyama.


Y sí, hice clikatat este video


Te amo por kamisamearme, entre muchas otras más cosas.

domingo, 28 de junio de 2009

One day - Michel Gondry

Le estaba contando a Reina que la vez pasada estaba yendo a mi jato después de un agotador día de trabajo, cuando en medio la Av. Aviación veo un estuche de cd's todo roto, con un cd afuera como la lengua de un perro aplastado en la carretera. Lo recogí con cariño y encontré otro como un cerebro dentro del estuche craneal. Vi la portada y eran los trabajos de Michel Gondry y yo dije: oooohhhhhhh, gracias kami por hacer que me pasen estas cosas!!!



De paso aprovecharé para hablar acerca de los dictators. Bueno, los dicktators son una caca.