Gracias por ser tan oscura e invisible, que no pueda saber ni siquiera si existes. Gracias por darme la posibilidad de creer en ti simplemente porque quiero, por darme la posibilidad de inventarte. Gracias por darme la posibilidad de amar a aquello que no hizo nada por ganarse mi amor. Gracias.
Gracias por ser el Estado invisible. Que si algún día apareces frente a mí te escupiré y trataré de hacerme libre. No te creeré, vacuidad. Vacío amor. Universo que estás ahí, pero no sé dónde, ni sé con claridad qué eres. Te amo, te amo, te amo. Te amo doce, trece veces doce.
Este instante no existe, pero lo es todo. Este instante es cualquier instante.
Este cuerpo no existe, pero lo es todo. Este cuerpo es cualquier cuerpo.
Esta voz no existe, pero lo es todo. Esta voz es cualquier voz.
Ya no existo. Ya soy todo. Ya soy cualquier yo, cualquiera que pueda decir: yo…
Cuando te amo es cuando brillo y me hago invisible y vuelo y me voy. Cuando te amo es cuando el aire se me mete en todo el cuerpo, en cada célula, en cada átomo y me llena de un extraño goce. Cuando te amo es cuando mis ojos se hinchan y se cierran solos con una sonrisa a la que ya no le importa su destino, sino solo estar ahí sonriendo sin saberlo. Cuando te amo es cuando cruzo todas las puertas sin miedo, porque de alguna forma voy de tu mano o en tu mano o con tu mano y todo es hermoso, incluso el infierno y el dolor. Cuando te amo es cuando tu mano es mi sonrisa y somos eternos como los atardeceres o los amaneceres o los anocheceres o los albores e inmensos como los mares o los desiertos o las montañas o los cielos. Cuando te amo es cuando estoy en la vanguardia y me siento como un hada, un duende una sonrisa que se está desapareciendo en el aire y tengo litros de adrenalina bajo control en las venas.
o la destrucción de las formas inquebrantables. Sobre cómo tres muchachos decidieron poner un puesto de pop corn en la avenida y de cómo las monjas chinas les preguntaron dónde quedaba el jardín oscuro de Schöenberg, ellos al ver que las uniformadas en el hábito de nuestro Señor Jeremías Equisto no llevaban peniques ni chibilines, las mandaron al desvío sin percatarse que el camino que les señalaron con desidia las llevaría a través del tortuoso sendero de una felicidad infinita.
lunes, 17 de julio de 2006
sábado, 3 de junio de 2006
Aviso a la comunidad 0002
Hola, somos una nación que se llama Perú
y mañana nos vamos a suicidar.
¿No te parece fantástico?
O Humala gana y ¡yaaa!, nos jodemos de frente con toda la mierda de ese cachaco que con las justas articula ideas de otros en un castellano astalaswevas con intención de no demostrar su total e intrépida estupidez.
O gana Alán y además de tener que soportar a un
pilluelo gigantón
mentiroso y ladrón
tendremos que awantar a la otra mierda del Humala jodiendo. Solo porque quiere su porción de la historia... no, del botín. Acompañado de sus camaradas estelares los gorilas fascistas de Chávez y ese wevón de Bolivia, nos van a tener bombardeados y con los nervios crispados hasta que logren su cometido.
Hay gente que quiere votar por Alán para tener estos ¿tres? ¿seis? ¿meses?, ¿semanas?, ¿días? de tranquila y lánguida cotidianeidad que nos deja Toledo, el mejor presidente que tuvo el país que nunca debió tener presidentes ni nada de esa porquería organizada para el robo y la muerte progresiva y sistemática de órganos nerviosos (llámense neuronas, científicos, artístas, místicos y todo ser capacitado para el viaje, el vuelo hipercósmico).
Vivo en el Perú, el país de la oscuridad. Humala, García, Toledo, toda esa basura está por terminarse. Voy a votar viciado, me da francamente igual quien salga presidente. Odio a los dos candidatos. Desearía que alguna ONG u organización criminal con wevos nos salve de este destino trágico y les dé muerte, como mataron a Jhon Lennon o Kennedy o a toda la gente que se muere de balazos planeados por cientos de mentes intercomunicadas en la oscuridad.
También quiero dar mi invisible apoyo a los linchamientos populares en el interior, a las protestas de universitarios en Chile y en Lima (por el pasaje universitario de a china) y a quienes estén detrás de los actos de vandalismo en París, a los niños que nacen con tres brazos y otras malformaciones. A todos ellos les agradezco las ganas de explorar y de llevar todo a sus límites. Por mantenerse fieles a las fuerzas del caos y por llevar a cabo la última de las revoluciones: la revolución de lo cotidiano.
Salga quien salga presidente mañana, me llega al pincho.
Seguiremos en la lucha.
Hasta el final.
Ayer me fui a la mierda y estuve hablando con un policía al que le dí lástima.
Y no sabía qué hacer en todo el día hasta que vi una película que se llamaba: "Los feos, sucios y malos".
Amén
y mañana nos vamos a suicidar.
¿No te parece fantástico?
O Humala gana y ¡yaaa!, nos jodemos de frente con toda la mierda de ese cachaco que con las justas articula ideas de otros en un castellano astalaswevas con intención de no demostrar su total e intrépida estupidez.
O gana Alán y además de tener que soportar a un
pilluelo gigantón
mentiroso y ladrón
tendremos que awantar a la otra mierda del Humala jodiendo. Solo porque quiere su porción de la historia... no, del botín. Acompañado de sus camaradas estelares los gorilas fascistas de Chávez y ese wevón de Bolivia, nos van a tener bombardeados y con los nervios crispados hasta que logren su cometido.
Hay gente que quiere votar por Alán para tener estos ¿tres? ¿seis? ¿meses?, ¿semanas?, ¿días? de tranquila y lánguida cotidianeidad que nos deja Toledo, el mejor presidente que tuvo el país que nunca debió tener presidentes ni nada de esa porquería organizada para el robo y la muerte progresiva y sistemática de órganos nerviosos (llámense neuronas, científicos, artístas, místicos y todo ser capacitado para el viaje, el vuelo hipercósmico).
Vivo en el Perú, el país de la oscuridad. Humala, García, Toledo, toda esa basura está por terminarse. Voy a votar viciado, me da francamente igual quien salga presidente. Odio a los dos candidatos. Desearía que alguna ONG u organización criminal con wevos nos salve de este destino trágico y les dé muerte, como mataron a Jhon Lennon o Kennedy o a toda la gente que se muere de balazos planeados por cientos de mentes intercomunicadas en la oscuridad.
También quiero dar mi invisible apoyo a los linchamientos populares en el interior, a las protestas de universitarios en Chile y en Lima (por el pasaje universitario de a china) y a quienes estén detrás de los actos de vandalismo en París, a los niños que nacen con tres brazos y otras malformaciones. A todos ellos les agradezco las ganas de explorar y de llevar todo a sus límites. Por mantenerse fieles a las fuerzas del caos y por llevar a cabo la última de las revoluciones: la revolución de lo cotidiano.
Salga quien salga presidente mañana, me llega al pincho.
Seguiremos en la lucha.
Hasta el final.
Ayer me fui a la mierda y estuve hablando con un policía al que le dí lástima.
Y no sabía qué hacer en todo el día hasta que vi una película que se llamaba: "Los feos, sucios y malos".
Amén
lunes, 8 de mayo de 2006
Banksy, yo te amo (desde que tenía 4 años)
Sí ya sé que sueno a apología a Brian Jonestown Massacre y a su David Bowie, I love you (since I was six), pero váyanse al carajo, no se me ocurre otra cosa.
Ayer salí y pinté las calles con la esperanza de que un millón trecientas cuarentaiocho mil seiscientas treintaicinco personas leyeran lo que escribí. Pero no importa si una o dos no lo leen, es decir tú y tu amiguit@ a los que no les importa lo que haga. De todas formas por la Javier Prado pasan un montón de carros y gente que no tiene nada que hacer mas que ir a trabajar o a estudiar o a hacer alguna otra cosa aburrida e inútil que a un jefe se le ocurra imponer en nombre del imperio y que obedecen porque son necesitamos el encuentro interfacial entre el sobrino y el tío abuelo.
Y toda esa gente-basura que habita esta ciudad conmigo va a leerlo y me va a obedecer a mí. ¿No es maravilloso? ¡Qué alegría, felizmente en la ciudad la gente no tiene cerebro porque se pasan todo el día viendo televisión y quejándose de sus miserables vidas sin hacer nada por cambiar! ¡Qué bien!
Ayer salí y pinté las calles con la esperanza de que un millón trecientas cuarentaiocho mil seiscientas treintaicinco personas leyeran lo que escribí. Pero no importa si una o dos no lo leen, es decir tú y tu amiguit@ a los que no les importa lo que haga. De todas formas por la Javier Prado pasan un montón de carros y gente que no tiene nada que hacer mas que ir a trabajar o a estudiar o a hacer alguna otra cosa aburrida e inútil que a un jefe se le ocurra imponer en nombre del imperio y que obedecen porque son necesitamos el encuentro interfacial entre el sobrino y el tío abuelo.
Y toda esa gente-basura que habita esta ciudad conmigo va a leerlo y me va a obedecer a mí. ¿No es maravilloso? ¡Qué alegría, felizmente en la ciudad la gente no tiene cerebro porque se pasan todo el día viendo televisión y quejándose de sus miserables vidas sin hacer nada por cambiar! ¡Qué bien!
jueves, 2 de febrero de 2006
Aviso a la comunidad 0001
He visto los futuros caer como gotas de lluvia.
La labor está más allá del papel. Hay cientos de cosas que hacer. Comenzando por la idea de invadir burbujas o simplemente diciendo hola, ¿qué hay? La humanidad tiene una tarea. Es la de confluir. Y el diálogo es el medio. La guerra más pacífica se puede llevar a cabo frente a una jarra de chela. Dicen que el problema principal de la humanidad son las diferencias insalvables que nos separan. Pero esas divisiones están cimentadas en el miedo.
Ámense y perdónense fue lo que dijeron los soldados del sol en cada una de sus visitas. Todo eso es simple y está bien. Las historias, todo eso está muy bien. El río fluye con más fuerza cuando se cuentan las historias alrededor de la fogata durante la noche. Luego del día de luchas y resistencias.
La labor está más allá del papel. Hay cientos de cosas que hacer. Comenzando por la idea de invadir burbujas o simplemente diciendo hola, ¿qué hay? La humanidad tiene una tarea. Es la de confluir. Y el diálogo es el medio. La guerra más pacífica se puede llevar a cabo frente a una jarra de chela. Dicen que el problema principal de la humanidad son las diferencias insalvables que nos separan. Pero esas divisiones están cimentadas en el miedo.
Ámense y perdónense fue lo que dijeron los soldados del sol en cada una de sus visitas. Todo eso es simple y está bien. Las historias, todo eso está muy bien. El río fluye con más fuerza cuando se cuentan las historias alrededor de la fogata durante la noche. Luego del día de luchas y resistencias.
miércoles, 30 de noviembre de 2005
En busca de Razguk
Le daba vueltas a mi sombra, ensimismado en el segundo que acababa de pasar. Huí por un momento de la conexión que empezaba a nacer entre el Universo de Universos y mis alas. Empecé a caer a tierra por mi propia voluntad. En nombre de La Musa escondí entre mis cabellos mi pequeño e infinito don para hacer de mí mismo una bala perdida en medio del cosmos. Estoy anclado, sin amigos, sin estupefacientes y ahora también sin fantasmas sometido a ser parte de su ejército, de sus prisioneros.
Esto no es una señal; esto es divagar entre dos lados. Ambos extremos se fusionan y pueden ser uno solo, mutando en millones de formas indefinidas y matices. Pero no ahora, no ahora que siento a todos dormidos y esperando inconscientemente a que amanezca para volver a la mayoría indescifrable una vez más. Abandonando sus sueños y dejando la paz universal de viajar por mundos infinitos e invisibles luego de que suene cada despertador, sé que arruiné las oportunidades de entrar en aquella mayoría y no me dolería si La Musa no perteneciera a ella. (Ahora quiero en verdad que me apuñalen con mucha rabia).
Sé que esta madrugada mis alas se encuentran resentidas conmigo y no puedo hacer algo para evitar que esto siga así. La destruxión cerebral es irreversible, lo sé, lo siento, lo asumo, lo puedo... lo puedo... no puedo...
Esto no es una señal; esto es divagar entre dos lados. Ambos extremos se fusionan y pueden ser uno solo, mutando en millones de formas indefinidas y matices. Pero no ahora, no ahora que siento a todos dormidos y esperando inconscientemente a que amanezca para volver a la mayoría indescifrable una vez más. Abandonando sus sueños y dejando la paz universal de viajar por mundos infinitos e invisibles luego de que suene cada despertador, sé que arruiné las oportunidades de entrar en aquella mayoría y no me dolería si La Musa no perteneciera a ella. (Ahora quiero en verdad que me apuñalen con mucha rabia).
Sé que esta madrugada mis alas se encuentran resentidas conmigo y no puedo hacer algo para evitar que esto siga así. La destruxión cerebral es irreversible, lo sé, lo siento, lo asumo, lo puedo... lo puedo... no puedo...
sábado, 19 de noviembre de 2005
Dioti Nelmund
lunes, 14 de noviembre de 2005
Para pensar con sentido
Primero me imagino a mí como un punto. Luego, otro punto en cualquier sitio del plano dentro del universo que sea aquello en lo que voy a pensar. Trazo la línea, en el mapa, la ruta que conduce a la alegría del futuro.
Pensar es el movimiento de un punto a otro, acompañado de un compás balanceado de caderas y brazos. Así es como pienso, así se mueve mi cerebro cual chimpancé todavía sedado al que le han dejado la jaula abierta, pero todavía no sale.
Por ejemplo, me saqué un moco y tenía un pelo. Así que me puse a pensar que estaba yo mirando mi dedo con un moco y un pelo. Me percaté que seguía escuchando música mientras esto pasaba y sin que me diese cuenta, recordé que esta idea del pensamiento se me ocurrió mientras daba una vuelta en el receso de la clase de Literatura hispanoamericana de la conquista y colonia. Caminaba por el mismo camino en el que imaginé al mundo como un tablero de ajedrez, en el que uno siempre esta yendo de un cuadrante blanco a otro negro y luego nuevamente al blanco si es que desea seguir en movimiento, en este andar intermitente e interminable. Me olvido de todo lo que estaba pensando y vuelvo a ver mi dedo con un moco. Pero es mentira porque mis dedos están tecleando y recuerdo lo que hice con el moco y el pelo: los tire haciendo una pequeña catapulta con mi dedos, que me recuerda otras dos formas que tiene la gente para despegar los mocos de sus dedos: frotando el dedo contra el pulgar hasta que la sustancia cae por su propio peso y la pérdida de su viscosidad; frotando el dedo contra una superficie rugosa y oscura, como debajo de la cama o debajo de las mesas o las sillas o en el lomo de algún perro o loro o caracol o goldfish, para dejarlo ahí pegado hasta su muerte o postrera fosilización.
Pensar es intentar pensar en cosas rugosas donde pegar los mocos que te sacas y terminar imaginando tus dedos acariciando a un pescado dorado en una pecera de aguas verdes. Pensar da asco, es un intento fallido y me recuerda que un amigo me comentó que, a diferencia de lo que dice la estúpida mayoría de gente, él sueña a colores. (No puedo quedarme atrás). Yo también.
Pensar es el movimiento de un punto a otro, acompañado de un compás balanceado de caderas y brazos. Así es como pienso, así se mueve mi cerebro cual chimpancé todavía sedado al que le han dejado la jaula abierta, pero todavía no sale.
Por ejemplo, me saqué un moco y tenía un pelo. Así que me puse a pensar que estaba yo mirando mi dedo con un moco y un pelo. Me percaté que seguía escuchando música mientras esto pasaba y sin que me diese cuenta, recordé que esta idea del pensamiento se me ocurrió mientras daba una vuelta en el receso de la clase de Literatura hispanoamericana de la conquista y colonia. Caminaba por el mismo camino en el que imaginé al mundo como un tablero de ajedrez, en el que uno siempre esta yendo de un cuadrante blanco a otro negro y luego nuevamente al blanco si es que desea seguir en movimiento, en este andar intermitente e interminable. Me olvido de todo lo que estaba pensando y vuelvo a ver mi dedo con un moco. Pero es mentira porque mis dedos están tecleando y recuerdo lo que hice con el moco y el pelo: los tire haciendo una pequeña catapulta con mi dedos, que me recuerda otras dos formas que tiene la gente para despegar los mocos de sus dedos: frotando el dedo contra el pulgar hasta que la sustancia cae por su propio peso y la pérdida de su viscosidad; frotando el dedo contra una superficie rugosa y oscura, como debajo de la cama o debajo de las mesas o las sillas o en el lomo de algún perro o loro o caracol o goldfish, para dejarlo ahí pegado hasta su muerte o postrera fosilización.
Pensar es intentar pensar en cosas rugosas donde pegar los mocos que te sacas y terminar imaginando tus dedos acariciando a un pescado dorado en una pecera de aguas verdes. Pensar da asco, es un intento fallido y me recuerda que un amigo me comentó que, a diferencia de lo que dice la estúpida mayoría de gente, él sueña a colores. (No puedo quedarme atrás). Yo también.
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