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jueves, 19 de diciembre de 2013

Musical tertulia N°6 featuring Jab Lemur

He llegado a un punto en el que uno mismo debe desaparecer del discurso y ser solo una máscara del otro que no existe, que ellos se encarguen. Creo que es la cuarta internacional. Es lo que sabía.
4 de septiembre de 2012 16:31
fue pes
entonces no somos de la escena independiente de lima que toca en la catolica los sabados
y quiza nunca lo seremos
ta mare cómo se crea un evento?
no, tienes que ser más blanco
los blancos con chancletas si pasan piola pues
así es, tu grupo ya es muy cholo como para limeñear
más bien me dicen que si no quieren tocar en la casa ida el sábado
para una fiesta profondas la viejita de kowalski que está mala de salud
ahí sí se puede marronear
mejor que se muera entonces
o le hacemos la eutanacia
mucho racismo webon
oe cómo se crea el evento
conga no va!
jajajajajaaaa
hagan una marcha con pequineses NO AL RACISMO
claro
posteare el evento en facebook
has lo que te dé la gana
cómo se hace un evento?
que fino
más fino que pedo pasando por los dos lados del hilo dental
ya se crear evento
genio
31 de Marzo de 2013 0:57
q bien
Hace 22 minutos
miguel, quierestocarenunabandaconjimmydorothyyconmigo?
hoy en día sí
antes hubiese sentido que no tenía tiempo
pero el tiempo a la mierda, aunque sea de madrugada
estoy subiendo unas canciones que he hecho estos días de mierda
estás ahí???
estoy borracho y fumando mis ultimos puchos
siempre
es que nadie te ama
lo que quiero decir
es que quiero tocar
y por eso ahora eres mas bacan
siempre hay gente que me ama
jajaja
pero eso no quiere decir que me queira sentir hasta las wevas de vez en cuando
yo no te amo pero igual creo que seria lindo que toquemos
te puedo pasar las dos primeras canciones que he subido
que hice hoy
pasame tu amor
en realidad lo han escuchado solo dos wevonas pero no me han dicho nada
creo q les ha llegado al pincho más bien
y lo peor de todo es que es realmente mi amor
me siento como un puta cuando se jubila
es que hacerle canciones a las flacas ya no paga
esto no es una canción a una flaca
es una canción a yaganata
el señor del universo
no se quien eres pero parece interesante
es hacerme una canción a mí mismo q estoy encerrado en este cuarto
solo
yo si le escribo a las mujeres pero en el fondo soy asexual https://soundcloud.com/jablemur/melanie
escucharé
jajajajaja yo me siento totalmente hackeado
siento que todo el mundo sabe qué soy, cómo lo hago
qué cosa quiero
me siento como una puta realmente
y no me da palta
es más me llega al wevo
al menos tengo agua
es que no es tu culpa
y un poco de una auténtica locura idiota
en realidad todo es mi culpa
cada uno de mis lamentos es culpa mía
y con orgullo
con el orgullo del infeliz pecador
que hace lo que le da la gana, ya sea porque es necesario o por una simple necesidad
lo importante es la autenticidad
estoy absolutamente solo
y es horrendamente
hermoso
yo tambien he perdido a todos mis amigos
como un terror vacui, como uno de esos wakos nazkas
y me he estado metiendo a chats llenos de cabros
vi con sorpresa
pero no les gusta hablar
que no estabas en la última alineación del grupo sin nombre
q fue ah?
vas a tocar con jimmy dices?
y entonces me hablo jimmydorothy y me di cuenta que es cabro pero no lo quiere aceptar
ustedes están cerca
si
yo iría en bici, un trip horrible
ven miguel
o fácil en micro o como sea
pero estoy en un plan poco disciplinado
en micro es mas bacan, la bici te la pueden robar
de todos modos puede salir algo de la falta de orden
necesariamente si
y que quisieras tocar?
oye hace tiempo te dije para que me editaras o añadieras algo a mis grabaciones
porq de la nada ahora te gusta lo que hago???
si tú y todo el mundo toda la vida han raceado las estupideces que hago
siempre me gusto, pero añadirle cosas fue una falsa promesa
has escuchado lo que hice con velvet cotorro???
en realidad hago muchas falsas promesas
de hecho sí
por eso nadie me ama
escuchaste?
quiero escuchar
dondeesta?
con miguels band hicimos hace tiempo un concierto chevere en colmena
y tenía en mi laptop grabada la hora que toco velvet cuando no había nadie
encima le he metido una guitarra
no sé si se nota
la idea es q parezca q mi guitarra estaba ahí ese día
lo voy a ir escuchando mientras me desnudo y me pongo la piyama
se los pasé a ellos y no me dijeorn nada
pucha
entonces si esta bacan
pondre play
no uso piyama desde hace días
oye lo que voy a subir a ese nuevo album adiccion a la tristeza está muy paja
triste
se lo iba a pasar a la mano amiga para tocarlas con ellos
pero hace tiempo q no ensayo con ellos
ensayala con nosotros que si te amamos aunque te hacemos falsas promesas
no importa, la vida está hecha de promesas
en las q se cree o no
y la fe es ciega y estúpida
o no es
me voy a meter a una universida de curas para que me violen
mi inspiración ha llegado al paroxismo de convertirse en una amena tertulia en la cuarta internacional
y está a punto de calificar a ser publicada en mi blog como hace años no sucedía
felicitaciones, quien seas
hola, yo soy jab lemur
y eres tu

viernes, 12 de octubre de 2012

¡Y así nació el Taller de Creación Literaria Alrededor de la Fogata!



Puede resultar interesante lo que escribí una mañana luego de jugar un rato con la idea del Taller de Creación Literaria.

Estaba yo pensando seriamente en cambiar el mundo, después de haber sido lo suficientemente sabio como para saber que primero tengo que cambiarme a mí y ahora que sé que soy un universo en constante cambio he decidido pasar a la acción. Sin embargo todo el mundo me dice: oye, pero el mundo es horrible, cómo puedes venir a decirnos que esto es el paraíso en la Tierra y que todo está bien y que todo es amor y que la felicidad es permanente y duradera si de todos modos te vas a morir algún día, y no solo tú si no que, más lastimosamente aún, verás morir a quienes más quieres, y las tragedias en el mundo están a la orden del día bombardeándonos desde todos los medios y en cada esquina: violencia, abuso, prejuicios, etc. Por más que no lo quieras admitir o lo quieras ocultar: tarde o temprano vas a sufrir…

Pues yo les digo que no, y no anuncio ninguna religión. En todo caso inventaría una nueva  para que ni cristianos ni budistas ni musulmanes ni televangelistas ni new ages pretendan contemplarme dentro de sus huestes, pero no lo haré y al mismo tiempo todas lo hagan. Porque prefiero que cada uno de los participantes de este taller le ponga un nombre a su propio método de salvación. Puede ser llamado como se quiera, a gusto del cliente, adquiriente, receptor, participante y único beneficiario de este saludable espíritu díscolo y libre de sufrimiento.

¿Pero qué taller es este que promete la salvación y de qué tipo de salvación es de la que habla? Pues de este taller de literatura o creación literaria o creación de discursos o creación de textos o programación de textos o programación neurolingüística o taller de oración o curso de enloquecimiento colectivo gradual y guiado a través del universo o de cómo zambullirse en las llamas de su propia mente hasta perderse y regresar con vida para contarlo alrededor de la fogata o teoría de las esferas o sobre cómo un chico decidió cambiar el mundo y comenzó con un taller literario.

En todo caso, como todo taller éste también se desarrollará en clases, con un estricto horario, a pesar que para la creación no hay nada peor que los horarios (a sabiendas de que escritores de mucho renombre, Vargas Llosa por ejemplo, escriben todos los días a cierta hora de la mañana y a sabiendas también de que lo último que ha escrito a favor de los totalitarismos capitalistas y cosmopolitas no tiene ya nada que nos entibie el pecho en esta oscura y lluviosa noche en la que los corazones solitarios salen de compras y a bailar como si esas distracciones fuesen las drogas que sus padres les han enseñado a consumir justamente para no lograr ningún cambio en el mundo). No hay horarios tampoco para la revolución ni para aprender o enseñar. Uno no puede dedicarse solo un par de horas al día o un par de días a la semana a cambiar el mundo, a este tipo de menesteres hay que dedicarse, como los médicos, a tiempo completo para un excelente resultado curativo.

Así el primer reto en mi labor es crear una currícula de estudios que me permita socializar mi felicidad y mi fe en que lograré mi cometido. En ese sentido los primeros pasos deberán ser los más inequívocos para que después podamos movernos más rápido y podamos derivar en futuros exaltantes y maravillosos, del mismo modo aterrizar como lluvia en hojas de papel manchadas con las huellas de nuestro paso presentista por aquí.

En cada sesión se propondrá un tema sobre el cual escribir durante la semana y se leerá y analizará todo lo que cada participante haya escrito acerca del tema anterior, puede hacerlo de la forma que quiera, no restringiremos a la literatura solo como el modelado de la palabra escrita, si no que apreciaremos también características muchas veces olvidadas pero propias de este gentil arte como la improvisación y la oralidad en términos de efectividad retórica. También se usará el poder evocativo de las imágenes en sus distintas variantes: dibujos, ilustraciones, pinturas, fotos y videos como medios de expresión, mientras que respecto a lo auditivo: música interpretada, grabada o mezclada que aporte y dote con significados nuevos y se entrelace efectivamente con los hilos sémicos de los otros medios de los que el participante quiera hacer uso.

Se discutirán los puntos de vista que, como en un potlatch, los participantes brinden a esta celebración con la esperanza de que sea el tiempo el que dé por finalizado el diálogo y no el silencio, la desidia, el conformismo o la nada. Pues mientras no seamos clones o zombies o androides hechos en serie, nuestras evidentes diferencias nos mantendrán acalorados a la hora de alucinar el futuro, rememorar el pasado o ver qué es lo que vamos a hacer con esa parcela de presente que compartimos y compartiremos espero yo que por un agradable buen tiempo. La curiosidad será el capitán de nuestras naves. Así que los temas que tocaremos irán a la deriva junto con los intereses de los participantes, entre los cuales me incluyo.

sábado, 4 de agosto de 2012

Rizoma. Reglas número 1 y 2


1 dedícate a explorar: nuevas calles, nuevas formas de ver, pensar y actuar, nuevas tradiciones y costumbres, nuevas personas y sus reacciones. Los amigos son para siempre, los caminos se forman con las pisadas que con el tiempo los han despejado y endurecido hasta hacerlos transitables y carrozables, aviéntate a los oceános y si naufragas sobrevive hasta que puedas construir otra nave y vuelve a zarpar. Lucha contra tu propia ignorancia y lánzate a conquistar lo desconocido con amor. Es cómodo sentirse en tierra firme, pero si al igual que cada día quieres algo distinto no dudes en partir.

2 has mapas, te serán útiles a ti y a quienes vengan después de ti. Una vez que hayas terminado, vuelve a hacerlo pero esta vez mejor. En tu camino no hay derrotas solo falta de insistencia, persistencia, constancia y resistencia. Todo este universo es tuyo. Hácelo entender pero no te apresures que para eso tienes toda la eternidad, es decir este instante nada más. Has mapas, establece reglas, pon normas, observa y describe minuciosamente todo. Siéntete libre de dudar de todo eso y destruirlo cuando quieras, recuerda que de todos modos estás equivocado y el error es parte de lo inevitable. Regozíjate que lo divertido de hacer un castillo de naipes es verlo derribarse. Llegar rápido a un puerto seguro es lo útil, pero recuerda que es mejor lo inútil, el desperdicio de tiempo que implica perderse y relacionarse con otros organismos. El imperio del sol, es un imperio de amor. Parte del planeta en llamas con tu nave espacial, lánzate a la aventura del rizoma fractal, donde huir es imposible. Si esto se va a acabar, disfruta al máximo de cómo se termina, de todas formas el final no existe, tampoco el principio. Ouroboro o Alfa y Omega, esto es todo lo que tienes: un universo esperando tu despertar.

martes, 7 de febrero de 2012

Justamente

la idea de lo inesperado es que suceda cuando menos te lo esperas, cuando más duele, cuando entra por sorpresa en nuestra cómoda esfera y revienta manchando las paredes de sangre.
Esperemos lo inesperado que viene a carcajadas, desde una broma borracha de quince años que no sabe cómo perder la virginidad hasta que el dueño del mundo presione el botón de abortar y nos tire envueltos en papel higiénico por el desagüe del water en una habitación de hotel.
Justamente lo inesperado había sido lo que había estado esperando todo este tiempo, qué agradable sorpresa veo a la muerte regresar a mí.
Salgo del infierno, de ese lugar en el que sabes que no existe un solo lugar en el universo donde te puedas sentir bien.
Abro los brazos, sonrío como ella, empuñando la guadaña.
Qué bueno es saber que todo lo que puedes saber en un determinado momento es falso. Que realmente ni yo ni nadie sabe nada con certeza. Que los pensamientos son útiles o no lo son. Mi mente en un balde con agua en el congelador bota burbujas.
¡ESPEREN LO INESPERADO!

martes, 20 de octubre de 2009

Feliz Cumpleaños!!!



El pequeño vagabundo tenía una pecera llena de agua negra alrededor de la cabeza; bueno, como la que nubla los sentidos de la gente común y corriente todo el tiempo, al fin y al cabo; pero él no lo sabía. Adentro, además de su putrefacto cerebro drogado, nadaban los peces fosforescentes sin hacer nada, solo brillar en la oscuridad como resaltadores faber castell, abriendo y cerrando la boca como un montón de párpados inútiles. Esta escafandra de lunas polarizadas no le permitía ver nada más allá, entonces se golpeaba con todo lo que se atravesaba en su camino. Se chocaba con los árboles, los caracoles, las cometas que no volaban, las chicas con pantalonetas y perritos de menos de 30 centímentros que salían a correr a los parques en las mañanas, las cacofonías y los lentos autos que habitaban su planeta enfermo, lleno de personas desconectadas e invisibles. Nadie conocía el verdadero rostro del pequeño vagabundo, pero a nadie le importaba, así que ése no era el problema. Cuando esperaba su turno en el banco, los otros esperantes solo lo miraban un ratito y sus cerebros decían: “ah, es una cabeza negra con manchas de colores”, y al instante lo olvidaban, como todas las demás cosas olvidadas por otras nuevas y sorprendentes que suceden a cada rato, como seguramente quien lea esto lo olvidará pasado mañana o como aquel otro que, luego de leer el blog de Dios, lo olvidará y se ocupará de sus propios asuntos y oirá a sus propias voces y mirará sus propios peces fosforescentes.

Iba y venía a donde las voces le decían que fuera. Los peces, que eran lo único que podía ver, cambiaban de color y le decían cosas como: “oi, mira bien, oi sonso, que estamos hartos de los zamaqueos, los estunkeos, los crasheos y los rasheos que le metes a tu casco, oi sonso”; de la misma forma como los semáforos hablan con el espíritu de cada automóvil en medio del tránsito. El pequeño vagabundo era medianamente feliz en medio de esa confusión, porque a veces los peces estaban alegres y jugaban con su nariz o con sus ojos y le decían cosas como: qué bonita nariz, qué bonitos ojos, y el resto de engaños que suelen usar los enamorados para alcanzar el sexo de su presa. Y el pequeño vagabundo lo aceptaba pues al fin y al cabo eran peces y los peces son totalmente inofensivos y además así como a todo el mundo al pequeño vago le gustaba que los peces hablaran tan bien de su nariz y de sus ojos porque nunca los había visto. Pero eran suyos, como suyo era el dolor diario del roce con el mundo, y escuchar a alguien hablar tan bien de algo suyo le devolvía la voluntad de seguir viviendo. Al fin y al cabo era su vida, y, le gustara o no, tenía que vivirla día tras día en las mismas condiciones, esperando a que los peces lo edulcoren o lo regañen de acuerdo a las circunstancias y los caprichos piscianos. Cada vez que los habitantes de la pecera que envolvía su cabeza sufrían los continuos accidentes acaecidos, les pedía perdón a pesar que no sabía bien cómo no volverlo a hacer. El pequeño v. era una wevonazo, así que zamaq, stunk, crash y rash, todo el tiempo. Y dentro de la pecera manteniendo el ecosistema con vida como una bomba de oxígeno, su cerebro le decía al Pequeño Vagabundo, como un anciano lleno de sabiduría oriental con una delicada y armoniosa voz:

Oi
bestia inmunda de mierda,
puedes hacerle caso alguna vez
a alguien en tu puta vida.
¿No te están diciendo
que dejes de estar golpeando
esta cosa que llevas
alrededor de la cabeza?
que nos haces daño a
todos.

Y al decir “todos” su cerebro se miraba las descalzas puntas de los pies y se daba media vuelta lleno de senil incomprensión. El pequeño v. no podía comprender. ¿Cómo puedo ser normal y dejar que todo a mi alrededor funcione? si siempre lo estoy echando todo a perder, chocándome con las cosas y destruyéndolo todo a mi alrededor y dentro y fuera de mí. No lo entiendo. Ni siquiera sé dónde estoy ni para qué sirvo o qué hago aquí perdiendo el tiempo tan tontamente.

Entonces el pequeño vagabundo se tiraba al suelo y se ponía a llorar, a ver si algún día dejaba de ser el maldito y bastardo idiota que había sido desde que nació. Y sus lágrimas, además de asesinar algunos peces que no soportaban la sal marítima de sus ojos, clareaban un poco el agua, de modo que después de varias semanas de estar tirado en el mundo llorando, como un soldado norteamericano al que le han puesto una bolsa de yute en la cabeza para escuchar voces árabes que le hablan como máquinas vivientes a las cámaras de vídeo, despertó, abrió los ojos y vio por pedazos ese mundo que allá afuera rebozaba de vida y de cosas increíbles que nunca antes había visto como las nubes, las ballenas, los globos aerostáticos, los dientes de león, la tele y esas cosas de las que los peces fosforescentes nunca le habían hablado. Aunque por ese entonces el pequeño vagabundo no había logrado todavía leer a Borges porque le era técnicamente imposible leer esos incómodos libros de páginas que se escribían en ese tiempo y de los que nada sabía, conoció a través del lenguaje para sordomudos a Caperucito, un broder que le dijo: hey tío si quieres salir simplemente sales y ya. Y aunque el pequeño vagabundo no entendió bien lo que Caperucito quiso decirle con todo ese cuento de lo de la abuelita y el lobo, concluyó que ese chico que vestía una tela encima de la chimba debía ser, necesariamente, un buen tipo. Al menos alguien del mundo exterior ya le había hecho el habla, sentía que estaba progresando y que muy pronto ya nadie le increparía nada y podría ver el fútbol, ir al cine, hablar acerca del clima y qué sé yo, tantas cosas, en fin… ser una persona común corriente.

El pequeño vagabundo dejó de escuchar a los peces por un tiempo, en parte porque estaban muertos, pero principalmente porque los había olvidado por completo sin saber que éstos habían pasado a mejor vida debido a la salitrosidad de su llanto.

Como dije anteriormente, no murieron de la noche a la mañana. La conspiración suicida había sido un éxito. Pronto liberarían al pequeño vagabundo del terrible encierro cósmico que sufría, desde que las bestias satánicas le habían envuelto la cabeza con esa maquinaria de vidrio. Los peces aparecieron por generación espontánea, de la misma forma como crecen los ratones dentro de una bolsa sellada herméticamente llena de ropa sucia, pero ahora que estaban muertos y que había dejado de llorar, la oscuridad volvió crecer, como crece el verdor alrededor de un río, dentro del recipiente en el que estaban alojados el tequeño v y su cerebro.

A pesar que sus cuerpos habían dejado de brillar y se hundieron al fondo del acuario, causándole un escozor insoportable en el cuello, sus consejos quedaron guardados en el corazón del p. vagabund como estrellas de colores fosforescentes en medio de la acuosidad de sus percepciones. Ahora todos sus empeños estaban volcados en lograr salir de esa esfera que durante toda su vida lo había tenido ahí en medio del sofá, del hiriente vacío horizontal de su cama mirando al techo, rodeado del eco de voces cruzadas que todo el tiempo lo mortificaban con tareas pendientes y misiones cósmicas bajo el polvo del desierto, ecos de voces sin origen que definitivamente quería destruir y olvidar, apagar, dejar que se perdieran en un horizonte sin fin y ni un objeto donde rebotar. El eco debía terminar. Poco a poco fue sumergiéndose nuevamente en una total y abrumadora oscuridad, esta vez ya sin los peces que, aunque sin gracia, le daban un aire navideño a ese aterrador abismo que lo separaba de la realidad y los chispazos fosforescentes que todavía esparkleaban su corazón nostálgico cada vez que recordaba los buenos momentos con ellos ahí en su espectral danza submarina a escasos centímetros de su nariz, se fueron apagando uno a uno pues la rutina automática y el tedio uniformado lo habían deprimido, creo que como a todos, ¿no? Así que el p.V. estuvo ahí, viviendo un poco sin ninguna ilusión ni deseo ni ganas de nada.

En un principio pensé que si me olvidaba de ellas, las voces desaparecerían de la misma forma como desaparecieron los peces de colores brillantes. Pero por más que lo intento ellas vuelven a chillar: que pásame la sal, que ya es hora de que te levantes de esa cama y la tiendas de una vez por todas, que cuelgues el teléfono, que tienes que hacer algo trascendente con tu vida y para eso tienes que conectarte con tu espíritu a través de la oración o la meditación, que no estás hablando con nadie, que mires para los dos lados antes de cruzar la pista, que utilices por lo menos unas cincuenta mil palabras distintas para pensar antes de morirte, que no salgas a la calle con piyama, ahhhh las odio, no las soporto, todo el tiempo diciéndome qué debo y qué no debo hacer. Solo quisiera que esta oscuridad se convirtiera en silencio total para poder finalmente descansar de esto. Todo lo que siempre he necesitado aparece dentro de mi esfera y de esa forma sobrevivo y esto no se acaba nunca. Pero las voces, ¿cómo puedo callar a estas voces que no me dejan simplemente irme al infierno en línea recta?

Así que el peque vag quería mantener del otro lado de la línea a las voces, pero era imposible, porque éstas no se cansaban de estar cantando y berreando todo el día mandatos y descripciones absurdas y ruidosas acerca de lo sucedido con Mishima, Kawabata y George Reeves.

De pronto un día su cerebro le dijo: “Eh, mira loco, en realidad mmm, bueno esas voces son resonancias remezcladas de todas tus experiencias pasadas, que tengo que enviarte para que reacciones como es debido y cumplas con tu destino; así que bueno, no es tanto mi culpa como debes creer (esas voces no son mías, son tuyas), sino que así funciona la naturaleza. Y pucha cholito, sé que todo este tiempo no te he tratado como es debido pero ya estás grande y creo que te lo tenía que decir tarde o temprano. Los mitos dicen que llegará alguien a salvarte de ti mismo, loco, ten fe. Ya llegará”.

Sé que las voces quieren suicidarme y seguramente tarde o temprano lo logren. Pero mientras aquella ave roja brille a lo lejos, no puedo morir. Y no sé si es porque ella no me dejará hacerlo o yo no puedo darme el lujo de acabar con mi existencia tan prontamente e irme al infierno así, sin invitación ni nada, sin haber sido llamado, sin saber si soy o no el elegido por ella.

L’ave roja apareció una primavera. Desde ese día no pudo olvidarla. Era como una pluma entre sus manos o un rayo láser perforando sus retinas, un pez más grande que la pecera, con un pico silencioso, y no una trompa aburrida y resfriada, que hablaba de todo y al mismo tiempo no decía nada, que estaba cerca y a la vez lejos, tan dentro y fuera simultáneamente que no podía hacer otra cosa que contemplarla en el mismo silencio. “Si existe la magia en algún universo, es porque ella ha aparecido”, no dejaba de repetirse sin entender bien lo que quería decir esa frase compuesta subordinada. Todavía los domingos, después de almuerzo, la recuerda, como un simio que no puede olvidar el fuego o como un lobo ciego y viejo que no ha podido olvidar la luna para no dejar de aullar. Así que diseñó un plan para volver a verla.

La segunda vez que la vio fue gracias a su sorprendente astucia. La primera vez, nada, solo apareció ahí en silencio y él la vio en medio de la oscuridad sin saber si estaba dentro de las oscuras aguas amnióticas o allá afuera del castillo de cristal y del lenguaje bonito, en ese caótico e incomprensible mundo lleno de perritos y hot-dogs y buzones y edificios y cosas sin sentido. Pero así como un día ella apareció, ella volvió a irse. La misteriosa ave de fuego es así, se dijo. A veces está, otras no. Pero ¿podré hacer algo para que vuelva a aparecer? Y sin quererlo una voz se hizo suya. Una de las infinitas voces que hablaban acerca de noemas y amalabamientos, por una milésima de segundo dejó de hablar de cosas absurdas en ese tono monótono, aburrido y hostil que siempre quiso verlo muerto, para darle una idea, una ansiada respuesta monopalábrica: Llámala.

“Pero… cómo…”, se preguntó. Y mientras nuestro desesperado héroe se preguntaba cómo llamar a un pajarraco rojo que no sabemos exactamente cómo pudo ver un día de febrero en que le pedía consejo a su sabio y drogado cerebro para dejar de oír las voces que lo atormentaban; el reloj seguía marcando las mismas viejas doce horas una vez tras otra.

(Mañana la segunda parte y conclusión)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Baba, drogas, pussys!


El placer es una ecuación que no pienso resolver.


"Esas palmas, coño!"


Acabábamos de tocar en la jato de beto con el chico unicornio y sonó maldito. Luego comimos unos ricos tallarines verdes mientras escuchábamos a pichuleitor tocando the trooper en la sala, por el cumple de la quinceañera. Mmm, sí, ya habíamos cantado el happy birthday. Así que cuando ya no había más que hacer salimos al parque para unos pitzburx y jc contó lo del godzilla ponja que se cacha al godzilla gringo. "Wevón lo hace mierda en australia".


Por los bredas, así...


Va a haber chela.