domingo, 7 de octubre de 2007

¿Y ahora qué, eh?


Libérame de todos los que me quieran liberar para sentirse libres.
Organiza tu rabia.
¿Llegará el día en que no necesitemos líderes?
¿Cuándo será el día en que cada quien se haga dueño de su propio Tao?
Y esos tres rostros sean simplemente lo que son: nada.

Solo hay uno.
No ejerce la autoridad.
Mantiene el orden desde las sombras.
Su hacer es el no-hacer, sino dejar que se haga solo.

Contempla, mas no se entromete. Ha alcanzado la perfección.

Los demás solo trabajamos para llegar a unirnos a él. Todos los caminos conducen al mismo destino. Todos los ríos vuelven al oceáno que es uno solo, aunque en cada sitio le pongan un nombre distinto.
Soy el río mediterráneo, porque en mis aguas llevo al mar, resistiré en lo alto.

Gracias por llamarme... tú que estuviste una temporada en el infierno y viste el juego de la mente. Te voy a llevar el DVD y un periódico. Hoy no encontré el sentido y perdí tres veces.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que nadie se salve del infierno

Equinoxe dijo...

"Y es así como los que nos iluminan son los ciegos. Así es como alguien, sin saberlo, llega a mostrarte irrefutablemente un camino que por su parte sería incapaz de seguir." Julio Cortázar, Rayuela.

Just Breath.

El NeuroTransmisor dijo...

que buena cita, es verdad. Mis más grandes maestros creo que no saben lo mucho que me han enseñado, ni siquiera creo que sean concientes de lo mucho que enseñan mientras se diluyen en el tiempo, ebrios, estonazos, apasionados en lo suyo, pegados con lo que hacen sin prestar atención en ese mundo sin importancia que está más allá, afuera, lejos de ellos mismos y sus pequeñas, efímeras obras.